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EPISODIO 3.
El Digivice misterioso.
Hacía mucho tiempo que Ken no sufría de celos por su hermano. El chico pensaba
que eso había acabado por fin, que nunca más volvería a ver a su hermano como
un rival. De alguna manera, ya había asumido que su hermano era mejor que él
para algunas cosas pero no para otras, como había dicho su madre.
De todas maneras, ya nada importaba.
Ahora se sentía feliz.
Pero algo estaba a punto de cambiar su vida para siempre.
*********************
Era un tranquilo día de verano por la tarde, y Ken y Osamu estaban en la
habitación de este último. Osamu estaba sentado en su silla, trabajando con su
ordenador. Ken estaba acostado en el suelo, con una mano apoyada sobre una
mejilla y con la otra pasando las páginas de un cómic que estaba leyendo.
El pequeño Ken ya tenía ocho años, y se había convertido en un niño muy
despierto y agradable, además de entrañable. Sus despiertos y preciosos ojos
azules observaban con curiosidad las coloridas páginas que tenía ante ellos.
Su hermano Osamu ya había cumplido los once años, y seguro que en pocos años
se convertiría en un atractivo adolescente. Seguía siendo un chico enormemente
inteligente, gran amante de sus estudios.
Entonces ocurrió...
A Osamu le había parecido ver algo muy extraño en la pantalla del ordenador,
pero no sabía qué era.
Había sido como un destello...
El muchacho frunció el ceño, despreocupado, y se encogió de hombros. Luego
pensó en algo que le hizo girarse hacia su hermano pequeño, que leía
atentamente el cómic que había en el suelo.
- ¿Ken? -le llamó, y él levantó la cabeza- ¿Qué tal si conectamos ese
videojuego ahora?
Ken sonrió. Iba a responder, pero, de repente, un destello de luz, como un
rayo, iluminó la pantalla del ordenador. Osamu no pudo verlo porque estaba de
espaldas. El rayo de luz, como la cola de un cometa, se posó sobre el suelo.
Inmediatamente después, un extraño aparato del tamaño de un cronómetro algo
grande apareció en él como por arte de magia. Brilló durante unos momentos y
luego se quedó ahí, muy quieto.
Era como un cronómetro, grisáceo y grande. Sus bordes estaban surcados por
extraños símbolos, como un lenguaje extraño. Pequeñas antenas le salían de
un lado.
Los dos hermanos lo miraban estupefactos; sus corazones latían con fuerza.
Ninguno dijo nada.
Al final Osamu, venciendo el estupor, agarró con firmeza el extraño artefacto.
Tras mirarlo un momento, lo agitó cerca de su oído.
No pasó nada.
Extrañado, el muchacho se levantó, con el objeto en su mano, encerrado en un
puño. Ken, aún a gatas sobre el suelo de su habitación, le miraba
atentamente. El pequeño pudo notar algo de desilusión, y sí, enfado, en la
cara de su hermano, cuando, muy despacio, abrió el cajón de su escritorio y
metió en él ese extraño objeto como venido de otro mundo.
Luego, Osamu salió de la habitación.
Ken se quedó solo, muy quieto, a gatas. Sus grandes y despiertos ojos azules
estaban fijos en el escritorio.
Por alguna extraña razón, no podía apartarlos de ahí...
El pequeño se levantó decididamente del suelo apoyando las manos. Tras
permanecer en pie unos segundos muy quieto, se acercó al escritorio.
Su pequeña mano abrió el cajón. Ante él se encontraba ese extraño
artefacto. Era muy raro, sí, nunca en su vida había visto algo parecido... Era
como si le atrajera...
<<No sé exactamente lo que es eso... –pensó- Pero sé... Sé que es
algo especial... Hace que mi corazón lata muy fuerte cuando lo miro...>>
Pero sí que le atraía...
El pequeño Ken sintió una sensación muy extraña, pero increíble. Era como
si esa cosa tuviera algún extraño poder sobre él... Como si le llamara...
Ken alargó la mano. El corazón le golpeaba con fuerza en el pecho. Con una
gran sonrisa dibujada en su rostro, fue acercándose a él poco a poco...
Su mano agarró el extraño objeto, y unos poderosos rayos de luz emergieron de
repente de él. Ken gritó, pero no soltó el objeto. Lo miró más de cerca.
Curiosamente, la luz apenas le deslumbraba... Gritando asustado, Ken acercó el
objeto a la pantalla del ordenador cuando esta se iluminó. Una fuerza extraña,
algo muy poderoso, intentaba succionarle...
Su grito se desvaneció en el vacío.
El mundo también.
Continuará...
nomi121@hotmail.com
-Noe Izumi-
Fan Fic presentado por El Digimundo de Ken de Yersi Fanel