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EPISODIO 2.
La vecina.
El día anterior al que Ken tuvo la pesadilla, él y su madre venían de dar un
paseo por el barrio. Ken hablaba encantado con su madre, preguntándole todo lo
que se le pasaba por la cabeza. Pese a ser tan pequeño, pues acababa de cumplir
los seis años, tenía ya una mente muy curiosa (como Izzy :P je, je) y cada dos
por tres una nueva pregunta era formulada. Ella le miraba y le sonreía
dulcemente, intentando responder con orden a todas las preguntas que su pequeño
realizaba.
Ya estaban llegando a la entrada de su edificio cuando Ken vio a la señora
Tomoko, que bajaba por donde ellos iban a entrar inmediatamente. No sabía por
qué, pero siempre, lo que más llamaba la atención a Ken de la señora Tomoko
eran sus gafas. Eran de montura amarilla y lentes de colos violeta. Su
estrafalaria forma le había hecho reír muchas veces cuando era un bebé,
aunque él no recordaba eso.
- Es nuestra vecina... -dijo Ken con una sonrisa, con su dulce voz. De algún
modo, se sentía muy orgulloso de haber dicho eso.
La señora Tomoko fue hacia ellos con una radiante sonrisa. Sin duda, era la
sonrisa de alguien que iba a contar el último chisme de la vecindad, sin duda
el más increíble, o la de alguien que inmediatamene iba a alabar a otra
persona de una forma quizá interesada. Desgraciadamente para el pequeño Ken,
las palabras que salieron de la boca de su vecina iban hacia lo segundo.
- ¡Oh, señora Ichijoji!... -exclamó emocionada- Muchísimas gracias por
pedirle a su hijo que ayudara al mío con sus deberes... El pobre lleva muy mal
la escuela de verano, si no llega a ser por su Osamu, no hubiera aprobado
nunca...
La señora Ichijoji sonrió, agradecida.
- Bueno, no hay de qué... Osamu lo hace encantado. Es un niño tan
inteligente...
- ¡Desde luego que lo es!... -su voz había vuelto a subir de tono. De nuevo
era la voz de una vecina que adora los chismes- ¡Oh, y eso no es todo! La madre
de un compañero de su clase me ha dicho si le permitiría a Osamu ayudarle con
sus trabajos de clase...
Ken sintió una extraña sensación de vacío. Su corta edad no le permitió
identificarla. Pero estaba claro que lo que sentía eran celos. Pero para un niño
de su edad, los celos no tenían significado. Simplemente eran una sensación
muy desagradable. Eso le impulsó a tirarle de la mano a su madre con suavidad.
- Mamá...
- Bueno, señora Tomoko, no sé si Osamu tendrá tiempo de hacerlo... El pobre
siempre está tan ocupado...
- ¡Mamá!...
La señora Ichijoji miró a su hijo, alarmada. Era una expresión que reflejaba
claramente que se acababa de dar cuenta de que la estaba llamando.
- ¿Qué ocurre, Ken?
Fue entonces cuando la vecina miró hacia el pequeño.
- ¡Oh, hola, Ken, no te había visto!... -con una empalagosa sonrisa, se inclinó
hacia él con las manos en las rodilas- ¿Cómo estás? ¿Eh?
- Estoy muy bien, señora Tomoko... -dijo él, haciendo una pequeña reverencia
que hizo mucha gracia a las dos mujeres.
- ¡Qué niño tan bien educado!... -dijo la señora Tomoko, admirada- Sin duda
es seguro que seguirá los pasos de su hermano... Dime, Ken, ¿a tí no te
gustaría ser como tu hermano?
Ken se sintió orgulloso de su hermano Osamu. En realidad, Ken le quería muchísimo...
- Claro que sí, señora Tomoko...
- Qué niño tan rico... -dijo, y rió levemente- Aunque realmente no parece tan
avispado como su hermano...
La sonrisa de Ken se desvaneció como la niebla cuando sale el sol.
- Bueno, señora Tomoko, Ken es aún muy pequeño... -dijo su madre, intentando
disimular la molestia que le habían causado sus palabras.
La señora Tomoko se incorporó, esbozando una sonrisa que a Ken causó temor.
- Oh, señora Ichijoji, tiene razón, lo siento muchísimo... Ken todavía es
demasiado pequeño... Estoy segura de que cuando crezca, será tan inteligente
como tu hermano Osamu...
Ken apretó con mas fuerza la mano de su madre.
Otra vez Osamu.
Siempre Osamu.
Por la mente de Ken desfilaron de repente los anteriores encuentros de su madre
con la señora Tomoko, y en todos ellos el tema era siempre el mismo.
Su hermano Osamu.
Y esas gafas...
Eran unas gafas demasiado grandes, grandes y algo ridículas, de montura
amarilla y de cristales de color violeta. Muy coloridas, sin duda. Siempre les
impedía llegar a verle los ojos. Eran esas gafas las que le daban una expresión
casi de desprecio hacia él cada vez que hablaban de su hermano.
<<Señora Ichijoji, me han dicho que su hijo es muy listo e
inteligente...>>
<< Siento mucha envidia...>>
<<Ojalá mi hijo tuviera una mínima parte de la cabeza del
suyo...>>
<<¿Cuánta educación se necesita para conseguir un niño tan
inteligente?...>>
<<A lo mejor es sólo cuestión de genes y nada más...>>
<<Claro, es que es un GENIO...>>
Un genio.
Esa palabra resonaba en los oídos de Ken en su casa, todos los días.
Y a la salida del colegio.
Y cuando iban de compras.
Y por supuesto, en todos sus encuentros con la vecina.
De improvisto, Ken sintió cómo la mano de su madre se separaba de la suya. El
pequeño la miró angustiado.
- ¡Mamá!...
Ken no lo entendía, pero cada vez que su madre escuchaba esa palabra (genio)
parecía sentir una alegría tan inmensa que casi la obligaba a separarse de él...
*********************
Más tarde, Ken y su madre llegaron a casa, en la puerta número 303. Al abrir
la puerta, Ken se encontró con su padre y su hermano charlando alegremente,
sentados en el sofá.
La historia pareció repetirse. Una vez más, Ken sintió el vacío cuando su
madre le soltó la mano bruscamente al ver a su hijo mayor.
- ¡Osamu! Otra vez me ha vuelto a hablar muy bien de tí la vecina. Me ha dicho
que eres un gran chico...
Ken se había quedado allí muy quieto, con su madre de espaldas a él, y
contemplando la sonrisa de orgullo de su hermano mayor. De repente, la señora
Ichijoji se giró hacia él, como si hubiera recordado lo mal que Ken se había
sentido cuando la vecina habló de él.
- ¡Oh!... ¡Tu también eres un gran chico, Ken!...
La sonrisa de su madre no impidió que los ojos de Ken se llenaran de lágrimas.
- Yo sólo soy un añadido... -dijo en una voz lo suficientemente baja para que
no pudieran oirle. Luego, se sentó sobre el sofá.
- Voy a hacer la cena, chicos. ¿Qué os apetece cenar?
- ¡Quiero arroz! -dijeron ambos a la vez.
Los dos hermanos se miraron, y se echaron a reír. Ken sintió que todo su
malestar desapareceía y se sintió inundado de cariño. También la cariñosa
pareja que formaban sus padres se llenó de un inmenso cariño, y pensó en la
gran bendición que tenía con sus dos pequeños.
- Bueno, chicos, iré a ayudar a vuestra madre en la cocina...
El señor Ichijoji se levantó del sofá, dejando a los dos hermanos solos.
Osamu leía un libro mientras Ken le miraba con curiosidad. Sin duda, a su
hermano le encantaba leer y estudiar. Esta última palabra era aún desconocida
para Ken, que había empezado el parvulario ese mismo año. Pensando en la
lectura, el pequeño giró la cabeza hacia el cartel que colgaba en la pared,
tras el sofá. Era una especie de receta de cocina, según entendió.
Su madre trabajaba en un restaurante japonés. A lo mejor se lo habían regalado
en el trabajo.
<<Cómo se hace...>> leyó Ken para sus adentros.
Había aprendido a leer hacía apenas dos años, con la ayuda de su hermano, y
sus padres se sentían orgullosos de ello. Pero su hermano Osamu había
aprendido a los tres años. Y eso le ganaba mil veces al orgullo de sus padres
de que él hubiera aprendido a los cuatro.
Entristecido, Ken bajó la cabeza. Por unos momentos, pensó que sería
maravilloso ser más grande que Osamu y haberle enseñado él a leer.
Su hermano, que leía un libro que a Ken le parecía imposible por su grosor, le
miró, y sonrió levemente. Parecía algo apenado. Osamu nunca sospechaba qué
era lo que pasaba por la cabecita de su hermano pequeño cada vez que le veía
así de triste. Pero siempre conseguía hacerle sonreír de una manera...
Alegremente, Osamu dejó el libro abierto sobre el sofá y se levantó de un
salto, para luego adentrarse en la cocina. Ken le miró extrañado. Luego, su
mirada se fijó sobre el libro que había dejado abierto justo a su lado, y lo
cogió con torpeza y curiosidad. Pesaba mucho. Luego lo apoyó sobre sus
rodillas e intentó leer lo que ponía. No había dicho ni dos palabras cuando
su hermano volvió a aparecer.
- ¿Ken?
Ken levantó la vista sorprendido, algo temeroso de que su hermano pudiera
enfadarse por haber cogido su libro. Pero en vez de miedo, lo que se dibujó en
su rostro fue una amplia sonrisa. El pequeño dejó escapar una risotada de
alegría. Osamu llevaba en las manos un vaso lleno de agua burbujeante, y una
pajita de refresco con el borde recortado dentro de ella.
- Vamos, Ken. ¡Es la hora de las burbujas!
*********************
Con muchos pensamientos rondando su cabecita, Ken se acostó esa noche algo
tarde, tras haber pasado la tarde haciendo burbujas de jabón con su hermano en
la terraza.
Su madre estaba allí, sentada a su lado, dispuesta a arroparle como cada noche,
tras haberle contado un cuento. Pero ese día Ken apenas había prestado antención
al cuento, porque tenía una idea fija en la cabeza.
- ¿Mamá?
- ¿Dime, cariño?
- Tu me quieres, ¿verdad?
La señora Ichijoji pareció sorprenderse ante esa pregunta
- ¡Pues, claro, cariño!... ¿Por qué me lo preguntas?
Ken bajó la mirada hacia la manta, enredando sus pequeños dedos con los
pliegues de esta.
- Es que... Nuestra vecina nunca habla bien de mí... Siempre habla de
hermano...
Su madre sonrió levemente, como si lo hubiera comprendido todo.
- Verás, cielo, hay personas que no saben diferenciar las cosas buenas de cada
uno de nosotros. Sin duda, tú tienes muchas cosas buenas que Osamu no tiene en
mayor medida... Por ejemplo... Tu amabilidad. Eso es algo que nadie puede
negarte, cielo.
Ken sonrió, aliviado, pero algo extrañado a la vez.
-¿Amabilidad?... ¿De verdad?
-Claro que sí, Ken... ¿O no recuerdas lo bien que se sintió la señora Tomoko
cuando la saludaste hoy? Fue debido a tu amabilidad.
Ken volvió a sonreír, algo más despreocupado. Sin duda alguna, su madre
lo quería mucho...
Pese a quedarse dormido con esta idea conciliadora, no pudo evitar tener esa
pesadilla.
Continuará...
P.D.: Lo de la señora Tomoko... Bueno, desconozco el nombre de la vecina de los
Ichijoji, pero lo que es seguro es que esta existe. ^^
www.nomi121@hotmail.com
-Noe Izumi-
Fan Fic presentado por El Digimundo de Ken de Yersi Fanel